Hay múltiples explicaciones para un fenómeno social cada vez más presente en nuestros días: Los hogares unipersonales. Desde hace ya varios años, vivir solo/a es una realidad que se ha extendido alrededor del mundo. Nuestro país no es la excepción. Sólo en la Capital Federal, casi 30% de las personas lo hacen. Y en Tucumán, casi una de cada cinco conforman ellas mismas su propio hogar. ¿A qué se debe eso?

La familia ha cambiado a lo largo de la historia, conforme el mundo lo ha ido haciendo. Estamos acostumbrados a pensar en un único modelo de familia. Pero no siempre la familia ha estado formada de la misma manera. Y la tendencia es que va a cambiar más rápido y más profundamente. Somos herederos de la tribu, del clan, de la Gens griega y del Pater Familias romano. También de la familia andina, de la familia histórica, de la mixtura de costumbres y formas de ser que conforman nuestra rica cultura.

En Tucumán existen numerosas formas de vivir en familia. La familia extensa con muchos hijos, ligada a la vida del campo, con amplios espacios y la necesidad de muchas manos, aunque en menor grado, sigue presente entre nosotros. Por algo hemos tenido uno de los índices de fertilidad más altos del país durante décadas y la mayor cantidad de habitantes por kilómetro cuadrado. Pero la familia extensa no es el único modelo de familia que existe entre nosotros.

Fruto de la revolución industrial, la familia nuclear nació en el siglo XIX. Un padre proveedor, una madre que se dedicaba a criar a los hijos y éstos, pocos, en una sociedad donde existía la posibilidad de escalar, socialmente hablando.

Llegaron el final del siglo XX, y los albores del siglo XXI y la realidad que encontramos es otra. Las necesidades de trabajo, de educación, de sobrevivencia son mucho más exigentes y demandantes. La sociedad ha ido exigiendo cada vez más a los individuos: Más estudios, más trabajo, más tiempo de dedicación a uno u otro, en fin, una multitud de demandas.

Las relaciones sociales se han ido diluyendo, haciéndose más frágiles, susceptibles de cambios o rupturas rápidas, veloces, a veces imperceptibles o inconscientes. El trabajo lleva a millones de seres humanos a viajar largas distancias día tras día en las grandes ciudades. Es común en nuestra provincia que alguien "viva" en lugares del interior y todos los días se traslade hasta la capital de la provincia para estudiar o trabajar.

Al quebrarse los lazos sociales, los padres o madres de familia, los jóvenes profesionales y trabajadores, los estudiantes asumen un estilo de vida que los lleva a la vida solitaria, al hogar unipersonal. Esa es la razón, el quiebre del lazo social.